Por.- Rossy la Venenosa
Desde que muchas de las estatuillas deberían ser devueltas por artistas no lo merecían y hasta dudosas elecciones.
Cada año , es cierto, se arma un pataleo, es ya parte del folklore del ceremonial.
Hablando un poco del desarrollo del premio, hay que decir que a nivel de escenografía se la botaron. No podemos decir lo mismo del sonido usado para el doblaje.
El guión de los presentadores muy malo. Ninguno pudo desarrollarse a plenitud, incluso, se vió una Georgina Duluc " muy desubicada".
Los musicales muy aburrido y largos , lo que le restó dinamismo a la producción.
De quién fue la idea de un cierre con Shadow Blo y Yailín, hay que guindarlo. El joven dembocero fue usado en demasía .
Para algunos analistas del espectáculo local, el productor Santiago Matías y su equipo , metió sus tentáculos en ese montaje .
Vemos como artistas , vinculados de una u otra forma al Edificio Rojo ganaron estatuillas.
Los desaciertos del Premio Soberano están ahí y el país fue testigo. La transmisión de la Alfombra con sus presentadores " fue más de lo mismo". La alianza con la poderosa cadena Univisión " no sirvió para dimensionar la propuesta como ellos pensaron".
Muchos artistas no asistieron por – supuestamente – compromisos internacionales o por " pasar el desaire de perder".
Frank Reyes, que ganó como " Bachata del Año", envío a su hermano a retirar el premio " que logró alcanzar gatiando".
Vakeró no ganó nada y de inmediato le entró como -a la conga – a la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) alegando que son unos sinvergüenza.
Este premio cada año se desgasta y nuevos elementos de dudas se filtran, lo que a su tiempo, le hará mucho daño.



