El Ministerio de Agricultura de la República Dominicana defendió enérgicamente la reciente derogación del decreto sobre el régimen arancelario del arroz, asegurando de manera categórica que esta medida no representa una señal de debilidad frente a los productores locales ni un abandono del sector por parte del Estado. El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, indicó que la modificación responde de manera estricta a una decisión de Estado orientada a cumplir de forma responsable con los compromisos comerciales internacionales previamente asumidos por el país.
Tras las revelaciones periodísticas que sacaron a la luz la supresión de la normativa arancelaria, el funcionario sostuvo que el compromiso del Poder Ejecutivo con la producción nacional de arroz se mantiene inalterable. Espaillat Bencosme enfatizó que el respaldo estatal hacia los cosecheros criollos continuará ejecutándose a través de planes estratégicos de planificación agrícola y el fortalecimiento de la mecanización de los campos, garantizando así la sostenibilidad del principal alimento de la canasta básica.
La medida busca equilibrar la balanza entre la apertura comercial dispuesta en los tratados de libre comercio y la estabilidad de los agroproductores locales. Desde el Ministerio de Agricultura se reiteró que la apertura de los mercados internacionales no desprotegerá los inventarios locales, ya que se implementarán salvaguardas técnicas y programas de subsidios focalizados para optimizar los costos de producción y mantener los niveles de competitividad frente a las importaciones.
La controversia en la opinión pública se intensifica debido al temor generalizado entre las asociaciones de factorías y federaciones arroceras, quienes advierten que la eliminación de los aranceles propiciará una entrada masiva de arroz extranjero a precios de quiebra, sepultando la economía rural dominicana. Mientras el sector agropecuario califica la derogación como un golpe bajo a la soberanía alimentaria, las autoridades mitigan las críticas asegurando que las importaciones estarán estrictamente reguladas para no saturar las plazas comerciales ni desplazar la cosecha criolla.
Finalmente, el gobierno dominicano instó a los líderes del sector arrocero a mantener canales abiertos de diálogo directo para coordinar de forma conjunta las fases de transición de la nueva política comercial. Las autoridades reafirmaron que la soberanía alimentaria del país es una prioridad nacional incuestionable, por lo que se vigilará de cerca el comportamiento de los mercados de abasto para evitar distorsiones de precios que afecten tanto al productor como al consumidor final.
Por ; Estefania Moronta

