La reciente adquisición de Alek Thomas por parte de los Dodgers de Los Ángeles ha terminado por sepultar las oportunidades de juego diario para Kiké Hernández, quien parece haber quedado completamente sin espacio en un outfield que ya lucía sobrepoblado con figuras de la talla de Teoscar Hernández, Kyle Tucker y el joven Andy Pages.
La llegada de Thomas, considerado uno de los tres mejores defensores de los jardines en todo el negocio, no solo añade profundidad defensiva al equipo en los tramos finales de los partidos, sino que reduce a cero las probabilidades de que el boricua vea acción en las praderas.
Ante este escenario, la única alternativa lógica para Kiké sería buscar tiempo de juego en el cuadro interior, abriendo la interrogante de si podría plantarle competencia a Max Muncy en la tercera base. Sin embargo, la realidad dicta que Muncy es el dueño indiscutible de la posición, relegando a Hernández a un rol estrictamente de sustituto que, con suerte, lo llevaría al terreno de juego una vez cada diez compromisos para dar descanso a los estelares.

